La mirada de los Mahuad, Berta Vias Mahou

Allí entonces los sueños eran mucho más intensos. Allí podía uno creer a pies juntillas que era capaz de levantar el vuelo, de hacerlo planeando con los brazos en cruz, bien extendidos, y a ras de tierra ,como un cormorán cuando roza con las alas el agua del mar, aunque tal vez en uno de aquellos sueños más de uno se diera de narices contra un roble o una encina o se estrellara contra una tapia hecha con pedruscos de granito, y desde entonces se acostumbró a no soñar o a hacerlo con los pies bien plantados en la tierra, preguntándose con el transcurso de los años si es que los sueños no se cumplen porque alguien nos los ha robado o porque simplemente hace mucho que perdimos la capacidad no sólo de hacer que se cumplan, sino incluso de soñar.

La mirada de los Mahuad, Berta Vias Mahou

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